domingo 29 de noviembre de 2009

Entrevista a ALBERTO FUGUET


Alberto Fuguet aterrizó nuevamente en Lima, una ciudad que conoce bastante bien, para presentar Missing (Alfaguara, 2009), su más reciente libro en el que narra la historia de Carlos, su tío que un día, hace muchos años, decidió irse, borrarse literalmente. Huir de una familia que siempre lo vio como una oveja negra.

Entrevista CARLOS M. SOTOMAYOR
Fotografía de VÍCTOR VÁSQUEZ

Missing tiene un preámbulo, que es la crónica que escribes para Etiqueta Negra. ¿En qué momento decides emprender la búsqueda de tu tío?
Bueno, la obsesión estuvo antes. Y, como digo en el libro, parece que estuvo mucho antes de lo que yo pensaba. Yo me he dado cuenta de que personajes inspirados en Carlos, consciente o inconscientemente, están desde el primer libro mío.

Te refieres al último cuento de Sobredosis: "No hay nadie allá afuera"...
Claro. Y quizás no es sólo por Carlos. Quizás uno conecta con las cosas que te conectan a ti. Algo hay en mí que hace que me atraiga la gente que se pierde o que no se integra del todo. Y que curiosamente siento, para beneficio mío, que es algo que parece que mucha gente también hace. No es como obsesionarse con los mosquitos.

¿En qué momento de la investigación descubres que tienes un libro?
No, en la investigación no. Pero una vez que la cosa se calmó, que lo encontré y se produjo la reconciliación, yo le escribí a Carlos y le dije: "Yo siento que aquí tengo un libro, que hay una historia, pero creo que el libro sería mucho más importante no sólo contando la primera parte, la parte mía en la que investigo, sino tu historia". A mí no me gustan mucho los libros policiales. Entonces, escribir un libro en el que sólo lo encontré no me parecía. Me parecía que el libro podría ser un libro de verdad si Carlos participara. Si él contara el verdadero misterio del asunto, que no era tanto dónde estaba, sino por qué se había ido, por qué se había perdido.

En un momento dudas de seguir con el proyecto del libro...
Si hubo un momento en el que dudé si tenía un libro, si el libro era suficientemente bueno. Y como que la excitación se me quitó. Cuando uno está muy obsesionado por algo y lo encuentras es como que se te va un poco la adrenalina, tú lo sabes. Entonces le dije a Carlos que todo ese tiempo había sido bueno, pero que el libro no valía la pena escribirlo. Pero ahí se produce un gran cambio. Carlos me dice: "Yo tenía muchas ganas que se hiciese el libro". Por qué, le pregunté, si yo escribo el libro muchos secretos tuyos van a salir a la calle. "Sí, pero me gustaría tener una historia". Jamás había esperado que me respondiera eso. Y allí entendí muchas más cosas sobre mí y sobre la literatura. Para la gente al final más importante es la historia. Al final él quería leerse a sí mismo.

Me da curiosidad saber cómo fue aquella escena en la que le muestras el libro a Carlos.
Sí, fue también como una especie de puesta en escena. Fue como planeado, porque yo sabía que podía ser, como dices tú, raro, arriesgado y emotivamente peligroso. Tenía que ser de una manera tranquila. No podía ser un trámite, debía ser un rito. Yo le pedí a mi padre que me acompañara a entregarle el libro a Las Vegas, donde él vive ahora, porque yo sentía que no podía mandarlo por internet. Fuimos a comer a un buen restaurante de un casino. Y nada, hicimos como vida social. Y muy de noche le entregué el manuscrito anillado.

¿Qué te dijo luego de leerlo? ¿Sugirió cambiar algo?
No, no me cambió nada. Lo único que me dijo fue que había unas fechas erróneas. Él estaba muy emocionado, tenía lágrimas en los ojos. Y me dice: "Me entendiste. Ese soy yo. Ahora tengo historia". Como que de pronto las cosas se le habían ordenado y había entendido quién era.

A raíz de tus primeros libros, en los que tocas temas familiares, se generó cierta tensión entre tu familia y tú. ¿Cómo tomaron este libro?
Hubo, como dices tú, tensión, pero por falta quizás mía de inmadurez o de atarantamiento. O de no haber entendido el proceso literario. Yo he aprendido mucho. Entre otras cosas me doy cuenta de que quizás uno siempre debería escribir sin ficción, a pesar de que este libro sigue siendo ficción, sigue siendo una novela. Tal como tú me preguntaste sobre cómo lo tomó Carlos, creo que si él lo hubiera leído en una librería le daba un ataque. Este libro antes de ser publicado también lo leyó mi padre. Y a mi padre también le di todas las oportunidades del caso: le dije que no quería cambiar nada, pero que podíamos negociar. Le dije que había cosas que le podían doler y otras no, pero que era un libro hecho sin venganza. Y que me gustaría que me diera la bendición. Y bueno, me mandó un e-mail a decirme que le había encantado.

*Entrevista publicada en Correo el domingo 29/11/09.
**Pueden ver también una estupenda entrevista en video realizada por Ernesto Arrascue y con cámara de Rosa María Puga en CorreoTV.

Entrevista a MAURICIO VARGAS


Texto y foto: CARLOS M. SOTOMAYOR

No es su primera visita. El colombiano Mauricio Vargas ha aterrizado en el Perú en otras ocasiones. El año pasado, incluso, llegó decidido a conocer el lugar donde el Mariscal Sucre libró la famosa batalla de Ayacucho. "Estuve en el lugar de la batalla casi todo un día", me cuenta Vargas, mientras nos dirigimos a la terraza del hotel donde se hospeda en Lima. Él ha llegado, precisamente, para presentar, en la Feria del Libro Ricardo Palma, su novela El mariscal que vivió de prisa, en la que narra la vida y muerte de Antonio José de Sucre y Alcalá, el conocido Mariscal de Ayacucho."Yo creo que la relación distante y escasa que la literatura latinoamericana ha tenido con la historia latinoamericana tiene que ver un poco con que la primera gran generación de historiadores, del siglo XIX y de la primera mitad del XX, trató a todos esos héroes como óleos. Y ocasionalmente alguno se metía con algún rincón oculto de la vida del héroe. Pero generalmente de su vida íntima, pero no una valoración de su papel histórico. Luego la segunda generación de historiadores, de la segunda mitad del siglo XX, le dio un trato distinto: simplemente los desconoció. Con la lógica del materialismo histórico, y de entender la historia como un proceso en el que los personajes no son importantes, sino los procesos económicos, los modos de producción, todo ese lado socioeconómico. Entonces, pasamos de unos héroes que olían a naftalina a unos héroes que ya no existían porque ya no había héroes. Ambas visiones totalmente equivocadas", señala Vargas.

SUCRE HUMANO
En El mariscal que vivió deprisa (Planeta, 2009), el autor lejos de ceñirse al dato histórico logra humanizar al personaje. Y para lograr eso, le fueron de mucha utilidad el material epistolar. "Una de las principales fuentes para mi trabajo fueron sus cartas -apunta Vargas-. Y las cartas del Mariscal, a diferencia de la de muchos otros líderes políticos, tienen una particularidad: la mayoría son escritas por su puño y letra. Cuando escribe no sólo relatas y analizas los hechos sino que viertes en el texto tus sentimientos. Entonces, fue mucho más fácil porque Sucre me dio los sentimientos que a mí me hubiera costado imaginar o suponer".

LA MUERTE DE SUCRE
La novela empieza con el asesinato de Sucre, hecho que ha generado con los años varias teorías. Sin embargo, la novela señala a José María Obando. "Lo interesante de que sea una novela es que no me vi obligado a dictar sentencia -me dice el autor-. Pero lo que está claro es que Obando lo manda a matar. Yo tengo la absoluta convicción de eso. Y los documentos, todos, apuntan a eso. Las dudas han surgido por razones ideológicas, porque el Partido Liberal colombiano decidieron que, como Obando dizque era liberal, había que defenderlo porque era una obligación política e ideológica. Eso fue lo que confundió un poco las cosas". Sin embargo, Mauricio Vargas señala que más importante es determinar quiénes estuvieron detrás de ese asesinato, instigándolo. "Y allí tenemos a todo ese liderazgo de Santafé de Bogotá, que en el editorial de un periódico pidió el asesinato. Y se lo pidió a Obando. Obando se entera de ese editorial cuando ya había cometido el crimen. Yo creo que si lo leía antes no lo mata, pues ese editorial lo condena para la historia". Una novela recomendable para todo amante de la historia.

*Publicado en Correo el domingo 29/11/09.

martes 24 de noviembre de 2009

Entrevista a PABLO SIMONETTI


Pablo Simonetti sigue trazando una obra literaria a tener en cuenta. Acaba de aparecer La barrera del pudor (Editorial Norma, 2009), su más reciente novela. De paso por Lima, como parte de una gira promocional, Simonetti nos da detalles sobre esta nueva entrega.

Entrevista CARLOS M. SOTOMAYOR
Fotografía de PÁVEL UGAZ

La barrera del pudor es una novela sobre la libertad sexual de la mujer.
Exactamente. Así fue como la sentí yo. El primer personaje que se me vino a la mente fue Amelia. Y ella en sus circunstancias fue la que llamó a los demás personajes, a sus conflictos, a la evolución de la historia. Entonces, cuando me pregunté por qué estoy siguiendo a esta mujer, me pareció que era una mujer representante de estos tiempos. Se trata de un momento que no se había dado antes en la Historia, en que una mujer está equilibrada en su estatuto de poder en el interior de la pareja. Y además, el dejarse llevar por el instinto sexual no significa una condena de su mundo.

Amelia rompe la barrera del pudor y le da mayor importancia a su disfrute sexual, algo que parecía exclusividad de los hombres 20 años atrás...
Claro, antes el estereotipo era que el hombre siempre tenía deseos y a la mujer le dolía la cabeza. Pero no creo que ella le dé más importancia que a la dimensión espiritual, romántica del amor. Lo que ocurre es que, por primera vez en la historia de la mujer, le confiere importancia a su satisfacción sexual en esta ecuación que está formada por la pertenencia, la seguridad, el amor.

¿Te resultó complicado narrar la novela desde el lado de la mujer?
¿Sabes que no? Sentí que tenía que hacerlo así. Ahora, claro, corrí un riesgo enorme de que no lograra que fuera veraz. Me tranquilicé una vez que las mujeres que leyeron el libro me dijeron que era veraz. Y es que yo nunca vi a Amelia, mientras escribía la novela, como una "otra", sino que trataba de meterme en la piel de ella y escribir desde allí.

Hay en Ezequiel una tendencia a la inacción que domina varios aspectos de su vida...
Él es un hombre de una pasividad bastante notoria que, creo, nace de su biografía. Tiene este padre devorador del cual siempre se ha tenido que defender. Entonces, él se ha convertido finalmente en una persona que contempla, que juzga, que discierne, que critica la existencia pero como que no se involucra, no se mancha, no se embarra, como decimos en Chile. Y me parece como que se siente cómodo con esta especie de retiro de la vida.

Ezequiel es un crítico literario. ¿Cómo es tu relación con los críticos?
Los críticos me fascinan cuando encuentran que mi trabajo es bueno y los detesto profundamente cuando dicen que mi trabajo es malo. Igual trato de aprender de ella. No soy una persona envanecida. Después de pasar el mal trago de una crítica negativa, trato de ver si en esa crítica hay algún valor, algún comentario que me abra un espacio de reflexión sobre mi propio trabajo.

*Entrevista publicada en Correo el martes 24/11/09.

lunes 9 de noviembre de 2009

STIEG LARSSON


La vida (o sería mejor decir: la muerte) de Stieg Larsson bien podría constituirse en el atractivo argumento de una gran novela. Entregado totalmente a la solitaria actividad creativa (con las penurias económicas que ello conlleva), Larsson fue pergeñando una saga literaria destinada al éxito. Un éxito al que, por una cuestión de tiempo, no pudo acceder. Fumador empedernido -tres cajetillas diarias-, bebedor incontenible de café y adicto del fast-food, Larsson encontró la muerte, tras un fulminante paro cardíaco, mientras subía las escaleras hacia su departamento, en un inalcanzable quinto piso. Transcurría el año 2004 y el escritor sueco apenas contaba con cincuenta años de edad. Lo más trágico del asunto (si cabe la expresión) es que unos días antes había dejado a su editor el tercer volumen de una saga cuya primera parte estaba por publicarse. ¿Podría haber imaginado la resonancia del éxito comercial que su saga lograría de manera casi inmediata? Difícil saberlo. Lo que sí sabemos es que no pudo vivir para conocerlo.

PUGNA LEGAL
Con el éxito comercial -la trilogía ha sido un imán de ventas en Noruega, Inglaterra, Estados Unidos, Suecia, Francia y España-, también han aparecido las odiosas rencillas familiares por la cuantiosa herencia. Sucede que Larsson nunca se casó con Eva Gabrielsson, quien fuera su pareja durante tres décadas. Por ese motivo, las leyes suecas sólo reconocen a su familia (su padre y su hermano) como los únicos herederos de sus bienes. Situación que Gabrielsson considera, a todas luces, injusta. Señala que para que Larsson pudiera escribir, ella había asumido los gastos de ambos con su salario de arquitecta. Erland Larsson, padre del desaparecido escritor, afirma que le ofreció a Gabrielsson un cheque en blanco y que ésta lo rechazó. Lo que Gabrielsson pretende, en realidad, es tener el control del legado literario de Larsson. ¿Cederá alguna de las partes en este litigio que lleva ya buen tiempo? Al parecer no. Añadiremos aquí otro elemento trágico (por lo menos para la legión de incondicionales lectores): habría un cuarto volumen de la saga en la computadora de Larsson que está en manos de Eva Gabrielsson. Sin embargo, ella no podría publicarlo sin la aprobación de los herederos legales de los derechos de Larsson. Tendremos que conformarnos, al menos hasta nuevo aviso, con los tres libros de esta saga que, además de las millonarias ventas, tiene adeptos confesos como Mario Vargas Llosa. La cuarta entrega seguirá siendo todo un misterio.

*Texto publicado en Correo.

viernes 6 de noviembre de 2009

RICARDO SILVA-SANTISTEBAN inaugurará Congreso literario en Chile


Estupendo poeta, riguroso editor, diestro traductor, gran profesor y mejor persona, Ricardo Silva-Santisteban será el encargado, mediante una charla magistral, de inaugurar el Congreso literario que desde el 19 de noviembre se desarrollará en la ciudad chilena de Rancagua. Participarán expositores de varios países como México, Chile, Argentina, Brasil, EEUU y Ecuador.

*Fotografía tomada por Luis Iparraguirre.

EDUARDO CHIRINOS gana Premio de Poesía "Generación del 27"


Una grata noticia llegó ayer a la sala de redacción del diario donde laboro: mi amigo Eduardo Chirinos obtuvo el Premio Internacional de Poesía Generación del 27. La distinción la recibe en virtud a su nuevo poemario Mientras el lobo está. Quienes apreciamos su obra poética estaremos a la expectativa de la publicación de este premiado trabajo poético.

*Fotografía tomada por Víctor Vásquez.

domingo 25 de octubre de 2009

Entrevista a JOSÉ ANTONIO BRAVO


José Antonio Bravo obtuvo, con Barrio de broncas, el Premio Nacional de Novela; sin embargo, desde hace varios años ha sido seducido por la historia. Cuando la gloria agoniza y La quimera del éxtasis son dos irrefutables evidencias de sus actuales horizontes creativos. Machipharo (Fondo Editorial de la U. Inca Garcilaso de la Vega), siempre dentro de los linderos del ensayo novelado, combina el suspenso de la trama con el rigor del dato histórico. En esta charla, Bravo nos revela pormenores sobre la escritura de este libro.

Entrevista CARLOS M. SOTOMAYOR
Fotografía de PÁVEL UGAZ

Tú has señalado que tus libros son ensayos novelados...
José Antonio Bravo: Claro, en mi caso yo hago ensayo novelado. El ensayo novelado es una modalidad de la narrativa que generalmente se apoya en la historia, pero que procura establecer ciertos patrones verosímiles (que viene a ser la invención), ciertos patrones de la verdad (que es el discurso de la realidad). La novela histórica y la historia novelada no llevan bibliografía, el ensayo novelado debe llevar bibliografía. Hay que colocar allí, por ejemplo, qué fuentes han servido para el uso del vocabulario.

Requiere mayor rigurosidad formal...
Mira, Umberto Eco, que es un maestro a seguir en este tipo de trabajo, pone hasta apostillas, que tienen que ver con el ensayo novelado. ¿Y las apostillas qué son? Son notas aclaratorias. Hay un personaje que se llama Sgorg, que es un monje ciego que aparece en El nombre de la rosa, y que cuida la biblioteca. Entonces, Eco en sus apostillas dice que ese personaje no es otro que Borges. Es un homenaje a él.

¿Cómo surge Machipharo?
La novela tiene dos vertientes: una tiene que ver con Antonio de León Pinelo que escribió una crónica muy grande de mil páginas en donde demuestra que el Paraíso sí estuvo en América. Y que además la fruta no fue la manzana, sino el plátano. Pero claro, nadie lee mil páginas de crónicas, porque es sintaxis compleja. Y por otro lado, la Biblia, que habla de cuatro ríos del Paraíso.

Quien te sugiere escribir esta historia fue José Saramago, ¿verdad?
Sí, sucede que yo hablé de Antonio de León Pinelo en un Encuentro de escritores que hubo en Oporto. Y tuve la suerte de ser el primero en hablar en una mesa en la que estaba José Saramago y Jorge Couto. Y cuando le tocó hablar a Saramago, me miró y me dijo: "León Pinelo, el Paraíso en el nuevo mundo. Bravo, tiene ahí una novela". Pero en ese momento no agarré el disparo, me di cuenta dos o tres años después.

¿Cuánto tiempo te demandó escribir el libro? Uno encuentra en él mucha información, incluso gastronómica...
Claro, mira, casi 30 años. Porque esto no viene solo. Viene porque antes escribí Cuando la gloria agoniza y La quimera y el éxtasis. Esto es parte de un paquete grande. Después de éste va a venir La monja alférez y después Los caballeros de la capa.

¿Qué te seduce de aquella época, del siglo XVI?
La cólera. A mí me dio cólera, uno, que Ricardo Palma no hubiera escrito una novela; escribió tradiciones. Dos, que Ricardo Palma dijera que sí había escrito una novela llamada Los marañones y que los chilenos la quemaron en la guerra con Chile. Y bueno, yo he estudiado eso bastante y me parece que es una mentira de Ricardo Palma. Pero bueno, era bonito decir que la había escrito. Y tres, que teniendo tanto material con las crónicas e, inclusive, con las Tradiciones de Ricardo Palma, no surgiera como movimiento perfecto para el Perú la aparición de novelistas históricos. Entonces, reinventar la historia, es decir, la verdad pasada, para mí es un juego, una diversión.

*Entrevista publicada en Correo el domingo 25/10/09.

martes 20 de octubre de 2009

Entrevista a ALONSO CUETO sobre JUAN CARLOS ONETTI


Alonso Cueto no es sólo un escritor reconocido, es también un lector voraz y acucioso. Confeso admirador de Juan Carlos Onetti, Cueto ha pergeñado en JCO: El soñador en la penumbra (Fondo de Cultura Económica, 2009) un diligente estudio sobre la obra del escritor uruguayo.

Entrevista CARLOS M. SOTOMAYOR

¿Qué significó para ti, en 1979, conocer a Onetti, un escritor al que admiras?
Fue un encuentro importante. Yo ya era un lector devoto de Onetti. Y posiblemente no me hubiera atrevido a tener la iniciativa de conocerlo yo mismo, pero en esa época yo me ganaba la vida haciendo entrevistas para el Diario 16. Un amigo, Félix Grande, me dijo que en esos días estaba de buen humor. Cuando fui a verlo me recibió su esposa, y al poco rato apareció él, quien estaba leyendo una biografía de Raymond Chandler. Se quejaba porque había prestado a alguien ese libro, y lo habían devuelto en malas condiciones. Y me comentó sobre cómo Chandler había tenido una vida tan complicada. Que se había querido suicidar, pero había fallado el tiro. Y en esos días habían dado el Halcón maltés y hablamos de Bogart. Entonces, su esposa me dijo: por qué no le conversa de esas cosas.

¿Te dio algún consejo literario?
Yo le conté que en esa época escribía cuentos. Entonces me dio un consejo que no he olvidado: uno siempre debe escribir algo que es más bello que el silencio, que es más interesante que el silencio. También le conté que una oportunidad habíamos estado juntos en una reunión, pero que yo no me animé a acercarme a decirle cuánto lo admiraba. Le dije, además: usted debe estar harto de que se lo digan. Y él me respondió que yo debí haberme acercado porque la vanidad de un escritor no tiene límites.

Onetti proyectaba hacia fuera una imagen de huraño. Sin embargo, Vargas Llosa ha dicho que él era, en realidad, una persona frágil, vulnerable, que se escudaba en su hosquedad...
Sí, era un ser vulnerable, frágil y, además, era una persona muy sensible. Y, además, como descubrí ese día, era un tipo con mucho humor. Recuerdo mucho que un tipo que lo vio en una reunión me dijo que le parecía que no había nada falso en él. Tú ves en su narrativa una necesidad de expresión de lo esencial. Si hay algo que he aprendido con Onetti, que su narrativa establece, es que los seres humanos no pueden vivir sin sueños, sin soñar, sin los rituales del sueño. Y por otro lado, que algunas veces los seres humanos estamos más vinculados por el rencor, el odio, la venganza, que incluso por el amor.

Unas de las características de los personajes de Onetti son el escepticismo y el fracaso.
Sí, es un escepticismo frente a la realidad. Y al mismo tiempo es una afirmación de las posibilidades del sueño y del ritual del sueño. Por ejemplo, "La novia robada": la mujer se entera de la muerte de su novio, y desde entonces se pasea por el pueblo vestida con un traje de novia, que ya después de un tiempo está maltratado, sucio y roto. Pero ella sigue firme con el ideal frente a la muerte de su novio. Por supuesto se trata de una mujer ya enloquecida. Entonces, muchas veces esta afirmación del sueño supone la muerte o la locura. Es decir, la única manera que tú tienes de afirmar tus sueños en el mundo es enloqucer o perecer.

Es el destino del naufragio que es inevitable...
Sí, pero de algún modo está el tema de que los sueños son un instinto natural en el ser humano, como comer o respirar. No podemos dejar de imaginar. Y no podemos dejar de querer ser otros. Y no nos resignamos nunca, siempre soñamos con ser otros.

Otro tema recurrente en su obra es la relación entre la juventud y la vejez...
Sí, eso es bien interesante. Hay un libro de Ingenieros que apareció a comienzos del siglo XX: El hombre mediocre. Ese libro quiere demostrar que los viejos son seres moralmente incapacitados por su decadencia física, que coincide con una decadencia moral. Y lo afirma el súper hombre, que es el joven, que es toda la tradición de González Prada. Este es un tema que aparece en Onetti, sobre todo en el caso de las mujeres jóvenes.

La imagen que se tiene de los últimos años de Onetti es la de un ermitaño, recluido en su cama, en España...
Hay la leyenda de que él vivió en cama. Su mujer, Dolly, ha explicado varias veces que, finalmente, se trató de un asunto de conveniencia. Era más cómodo estar en cama, leer en cama. Esto pertenece a un hombre que nunca se interesó en la vida social. Las pocas veces que salía eran ocasiones muy importantes. Por ejemplo, cuando le dieron el Premio Cervantes. Por otro lado creo que allí también hay una lección para un escritor. Yo creo que un escritor vive desde afuera hacia adentro, no al revés. Es decir, vive asimilando lo que pasa en el mundo, lo procesa y lo convierte en una novela, un poema o una obra de teatro. La literatura es un asunto que ocurre en la soledad.


*Publicado en Correo el domingo 18/10/09.
**La fotografía que aparece aquí -que tomé yo- no aparece en la versión impresa.

martes 6 de octubre de 2009

FONSECA: Diario de un libertino


Escribe CARLOS M. SOTOMAYOR

Un nuevo libro de Rubem Fonseca aterrizó en mi mesa de noche hace un par de semanas. No se trata de su último trabajo creativo –que es Ella y otras mujeres (Norma, 2008) –, sino de uno anterior: Diario de un libertino (Norma, 2005). Arribé a la literatura de Rubem Fonseca hace varios años (creo haberlo contado antes) por recomendación de Rubén Silva. Era el último día de una Feria Internacional del Libro –que en esa época se realizaba de la Av. La Marina– y yo me encontraba en el stand de la editorial Norma con el firme propósito de comprarme algo nuevo, aprovechando las ofertas de fin de feria. Así adquirí, recuerdo, el conjunto de relatos Historias de amor y la novela Y de este mundo prostituto y vano sólo quise un cigarro entre mi mano.


Ha pasado mucho tiempo desde aquellos días. He leído otros tantos títulos de este gran escritor brasileño –distinguido nada menos que con el Premio Internacional Juan Rulfo– y ahora, me reencuentro con él a través de Diario de un libertino, novela cuya lectura he disfrutado. El protagonista es Rufus, un escritor que tuvo un gran éxito con su primera novela y que, tras la poca resonancia de sus libros posteriores, planea escribir una Bildungsroman. Sin embargo, emprende la escritura de un diario personal. Es así que nos adentramos en su peculiar existencia: su relación pasional y amoral con sus amantes. Y luego el peligroso triángulo sentimental en el que participa con una madre y su hija. Situación que le acarreará, posteriormente, una acusación de violación.

Por otro lado, encontramos en el diario una serie de reflexiones del autor sobre la creación y, sobre todo, sobre lo que él llama el “síndrome de Zuckerman”: que consiste en que los lectores –incluso los críticos literarios– asumen que el protagonista de las novelas es el mismo autor. Diario de un libertino es, sin dudas, un libro que se lee con verdadero deleite.