lunes 9 de noviembre de 2009

STIEG LARSSON


La vida (o sería mejor decir: la muerte) de Stieg Larsson bien podría constituirse en el atractivo argumento de una gran novela. Entregado totalmente a la solitaria actividad creativa (con las penurias económicas que ello conlleva), Larsson fue pergeñando una saga literaria destinada al éxito. Un éxito al que, por una cuestión de tiempo, no pudo acceder. Fumador empedernido -tres cajetillas diarias-, bebedor incontenible de café y adicto del fast-food, Larsson encontró la muerte, tras un fulminante paro cardíaco, mientras subía las escaleras hacia su departamento, en un inalcanzable quinto piso. Transcurría el año 2004 y el escritor sueco apenas contaba con cincuenta años de edad. Lo más trágico del asunto (si cabe la expresión) es que unos días antes había dejado a su editor el tercer volumen de una saga cuya primera parte estaba por publicarse. ¿Podría haber imaginado la resonancia del éxito comercial que su saga lograría de manera casi inmediata? Difícil saberlo. Lo que sí sabemos es que no pudo vivir para conocerlo.

PUGNA LEGAL
Con el éxito comercial -la trilogía ha sido un imán de ventas en Noruega, Inglaterra, Estados Unidos, Suecia, Francia y España-, también han aparecido las odiosas rencillas familiares por la cuantiosa herencia. Sucede que Larsson nunca se casó con Eva Gabrielsson, quien fuera su pareja durante tres décadas. Por ese motivo, las leyes suecas sólo reconocen a su familia (su padre y su hermano) como los únicos herederos de sus bienes. Situación que Gabrielsson considera, a todas luces, injusta. Señala que para que Larsson pudiera escribir, ella había asumido los gastos de ambos con su salario de arquitecta. Erland Larsson, padre del desaparecido escritor, afirma que le ofreció a Gabrielsson un cheque en blanco y que ésta lo rechazó. Lo que Gabrielsson pretende, en realidad, es tener el control del legado literario de Larsson. ¿Cederá alguna de las partes en este litigio que lleva ya buen tiempo? Al parecer no. Añadiremos aquí otro elemento trágico (por lo menos para la legión de incondicionales lectores): habría un cuarto volumen de la saga en la computadora de Larsson que está en manos de Eva Gabrielsson. Sin embargo, ella no podría publicarlo sin la aprobación de los herederos legales de los derechos de Larsson. Tendremos que conformarnos, al menos hasta nuevo aviso, con los tres libros de esta saga que, además de las millonarias ventas, tiene adeptos confesos como Mario Vargas Llosa. La cuarta entrega seguirá siendo todo un misterio.

*Texto publicado en Correo.

viernes 6 de noviembre de 2009

RICARDO SILVA-SANTISTEBAN inaugurará Congreso literario en Chile


Estupendo poeta, riguroso editor, diestro traductor, gran profesor y mejor persona, Ricardo Silva-Santisteban será el encargado, mediante una charla magistral, de inaugurar el Congreso literario que desde el 19 de noviembre se desarrollará en la ciudad chilena de Rancagua. Participarán expositores de varios países como México, Chile, Argentina, Brasil, EEUU y Ecuador.

*Fotografía tomada por Luis Iparraguirre.

EDUARDO CHIRINOS gana Premio de Poesía "Generación del 27"


Una grata noticia llegó ayer a la sala de redacción del diario donde laboro: mi amigo Eduardo Chirinos obtuvo el Premio Internacional de Poesía Generación del 27. La distinción la recibe en virtud a su nuevo poemario Mientras el lobo está. Quienes apreciamos su obra poética estaremos a la expectativa de la publicación de este premiado trabajo poético.

*Fotografía tomada por Víctor Vásquez.

domingo 25 de octubre de 2009

Entrevista a JOSÉ ANTONIO BRAVO


José Antonio Bravo obtuvo, con Barrio de broncas, el Premio Nacional de Novela; sin embargo, desde hace varios años ha sido seducido por la historia. Cuando la gloria agoniza y La quimera del éxtasis son dos irrefutables evidencias de sus actuales horizontes creativos. Machipharo (Fondo Editorial de la U. Inca Garcilaso de la Vega), siempre dentro de los linderos del ensayo novelado, combina el suspenso de la trama con el rigor del dato histórico. En esta charla, Bravo nos revela pormenores sobre la escritura de este libro.

Entrevista CARLOS M. SOTOMAYOR
Fotografía de PÁVEL UGAZ

Tú has señalado que tus libros son ensayos novelados...
José Antonio Bravo: Claro, en mi caso yo hago ensayo novelado. El ensayo novelado es una modalidad de la narrativa que generalmente se apoya en la historia, pero que procura establecer ciertos patrones verosímiles (que viene a ser la invención), ciertos patrones de la verdad (que es el discurso de la realidad). La novela histórica y la historia novelada no llevan bibliografía, el ensayo novelado debe llevar bibliografía. Hay que colocar allí, por ejemplo, qué fuentes han servido para el uso del vocabulario.

Requiere mayor rigurosidad formal...
Mira, Umberto Eco, que es un maestro a seguir en este tipo de trabajo, pone hasta apostillas, que tienen que ver con el ensayo novelado. ¿Y las apostillas qué son? Son notas aclaratorias. Hay un personaje que se llama Sgorg, que es un monje ciego que aparece en El nombre de la rosa, y que cuida la biblioteca. Entonces, Eco en sus apostillas dice que ese personaje no es otro que Borges. Es un homenaje a él.

¿Cómo surge Machipharo?
La novela tiene dos vertientes: una tiene que ver con Antonio de León Pinelo que escribió una crónica muy grande de mil páginas en donde demuestra que el Paraíso sí estuvo en América. Y que además la fruta no fue la manzana, sino el plátano. Pero claro, nadie lee mil páginas de crónicas, porque es sintaxis compleja. Y por otro lado, la Biblia, que habla de cuatro ríos del Paraíso.

Quien te sugiere escribir esta historia fue José Saramago, ¿verdad?
Sí, sucede que yo hablé de Antonio de León Pinelo en un Encuentro de escritores que hubo en Oporto. Y tuve la suerte de ser el primero en hablar en una mesa en la que estaba José Saramago y Jorge Couto. Y cuando le tocó hablar a Saramago, me miró y me dijo: "León Pinelo, el Paraíso en el nuevo mundo. Bravo, tiene ahí una novela". Pero en ese momento no agarré el disparo, me di cuenta dos o tres años después.

¿Cuánto tiempo te demandó escribir el libro? Uno encuentra en él mucha información, incluso gastronómica...
Claro, mira, casi 30 años. Porque esto no viene solo. Viene porque antes escribí Cuando la gloria agoniza y La quimera y el éxtasis. Esto es parte de un paquete grande. Después de éste va a venir La monja alférez y después Los caballeros de la capa.

¿Qué te seduce de aquella época, del siglo XVI?
La cólera. A mí me dio cólera, uno, que Ricardo Palma no hubiera escrito una novela; escribió tradiciones. Dos, que Ricardo Palma dijera que sí había escrito una novela llamada Los marañones y que los chilenos la quemaron en la guerra con Chile. Y bueno, yo he estudiado eso bastante y me parece que es una mentira de Ricardo Palma. Pero bueno, era bonito decir que la había escrito. Y tres, que teniendo tanto material con las crónicas e, inclusive, con las Tradiciones de Ricardo Palma, no surgiera como movimiento perfecto para el Perú la aparición de novelistas históricos. Entonces, reinventar la historia, es decir, la verdad pasada, para mí es un juego, una diversión.

*Entrevista publicada en Correo el domingo 25/10/09.

martes 20 de octubre de 2009

Entrevista a ALONSO CUETO sobre JUAN CARLOS ONETTI


Alonso Cueto no es sólo un escritor reconocido, es también un lector voraz y acucioso. Confeso admirador de Juan Carlos Onetti, Cueto ha pergeñado en JCO: El soñador en la penumbra (Fondo de Cultura Económica, 2009) un diligente estudio sobre la obra del escritor uruguayo.

Entrevista CARLOS M. SOTOMAYOR

¿Qué significó para ti, en 1979, conocer a Onetti, un escritor al que admiras?
Fue un encuentro importante. Yo ya era un lector devoto de Onetti. Y posiblemente no me hubiera atrevido a tener la iniciativa de conocerlo yo mismo, pero en esa época yo me ganaba la vida haciendo entrevistas para el Diario 16. Un amigo, Félix Grande, me dijo que en esos días estaba de buen humor. Cuando fui a verlo me recibió su esposa, y al poco rato apareció él, quien estaba leyendo una biografía de Raymond Chandler. Se quejaba porque había prestado a alguien ese libro, y lo habían devuelto en malas condiciones. Y me comentó sobre cómo Chandler había tenido una vida tan complicada. Que se había querido suicidar, pero había fallado el tiro. Y en esos días habían dado el Halcón maltés y hablamos de Bogart. Entonces, su esposa me dijo: por qué no le conversa de esas cosas.

¿Te dio algún consejo literario?
Yo le conté que en esa época escribía cuentos. Entonces me dio un consejo que no he olvidado: uno siempre debe escribir algo que es más bello que el silencio, que es más interesante que el silencio. También le conté que una oportunidad habíamos estado juntos en una reunión, pero que yo no me animé a acercarme a decirle cuánto lo admiraba. Le dije, además: usted debe estar harto de que se lo digan. Y él me respondió que yo debí haberme acercado porque la vanidad de un escritor no tiene límites.

Onetti proyectaba hacia fuera una imagen de huraño. Sin embargo, Vargas Llosa ha dicho que él era, en realidad, una persona frágil, vulnerable, que se escudaba en su hosquedad...
Sí, era un ser vulnerable, frágil y, además, era una persona muy sensible. Y, además, como descubrí ese día, era un tipo con mucho humor. Recuerdo mucho que un tipo que lo vio en una reunión me dijo que le parecía que no había nada falso en él. Tú ves en su narrativa una necesidad de expresión de lo esencial. Si hay algo que he aprendido con Onetti, que su narrativa establece, es que los seres humanos no pueden vivir sin sueños, sin soñar, sin los rituales del sueño. Y por otro lado, que algunas veces los seres humanos estamos más vinculados por el rencor, el odio, la venganza, que incluso por el amor.

Unas de las características de los personajes de Onetti son el escepticismo y el fracaso.
Sí, es un escepticismo frente a la realidad. Y al mismo tiempo es una afirmación de las posibilidades del sueño y del ritual del sueño. Por ejemplo, "La novia robada": la mujer se entera de la muerte de su novio, y desde entonces se pasea por el pueblo vestida con un traje de novia, que ya después de un tiempo está maltratado, sucio y roto. Pero ella sigue firme con el ideal frente a la muerte de su novio. Por supuesto se trata de una mujer ya enloquecida. Entonces, muchas veces esta afirmación del sueño supone la muerte o la locura. Es decir, la única manera que tú tienes de afirmar tus sueños en el mundo es enloqucer o perecer.

Es el destino del naufragio que es inevitable...
Sí, pero de algún modo está el tema de que los sueños son un instinto natural en el ser humano, como comer o respirar. No podemos dejar de imaginar. Y no podemos dejar de querer ser otros. Y no nos resignamos nunca, siempre soñamos con ser otros.

Otro tema recurrente en su obra es la relación entre la juventud y la vejez...
Sí, eso es bien interesante. Hay un libro de Ingenieros que apareció a comienzos del siglo XX: El hombre mediocre. Ese libro quiere demostrar que los viejos son seres moralmente incapacitados por su decadencia física, que coincide con una decadencia moral. Y lo afirma el súper hombre, que es el joven, que es toda la tradición de González Prada. Este es un tema que aparece en Onetti, sobre todo en el caso de las mujeres jóvenes.

La imagen que se tiene de los últimos años de Onetti es la de un ermitaño, recluido en su cama, en España...
Hay la leyenda de que él vivió en cama. Su mujer, Dolly, ha explicado varias veces que, finalmente, se trató de un asunto de conveniencia. Era más cómodo estar en cama, leer en cama. Esto pertenece a un hombre que nunca se interesó en la vida social. Las pocas veces que salía eran ocasiones muy importantes. Por ejemplo, cuando le dieron el Premio Cervantes. Por otro lado creo que allí también hay una lección para un escritor. Yo creo que un escritor vive desde afuera hacia adentro, no al revés. Es decir, vive asimilando lo que pasa en el mundo, lo procesa y lo convierte en una novela, un poema o una obra de teatro. La literatura es un asunto que ocurre en la soledad.


*Publicado en Correo el domingo 18/10/09.
**La fotografía que aparece aquí -que tomé yo- no aparece en la versión impresa.

martes 6 de octubre de 2009

FONSECA: Diario de un libertino


Escribe CARLOS M. SOTOMAYOR

Un nuevo libro de Rubem Fonseca aterrizó en mi mesa de noche hace un par de semanas. No se trata de su último trabajo creativo –que es Ella y otras mujeres (Norma, 2008) –, sino de uno anterior: Diario de un libertino (Norma, 2005). Arribé a la literatura de Rubem Fonseca hace varios años (creo haberlo contado antes) por recomendación de Rubén Silva. Era el último día de una Feria Internacional del Libro –que en esa época se realizaba de la Av. La Marina– y yo me encontraba en el stand de la editorial Norma con el firme propósito de comprarme algo nuevo, aprovechando las ofertas de fin de feria. Así adquirí, recuerdo, el conjunto de relatos Historias de amor y la novela Y de este mundo prostituto y vano sólo quise un cigarro entre mi mano.


Ha pasado mucho tiempo desde aquellos días. He leído otros tantos títulos de este gran escritor brasileño –distinguido nada menos que con el Premio Internacional Juan Rulfo– y ahora, me reencuentro con él a través de Diario de un libertino, novela cuya lectura he disfrutado. El protagonista es Rufus, un escritor que tuvo un gran éxito con su primera novela y que, tras la poca resonancia de sus libros posteriores, planea escribir una Bildungsroman. Sin embargo, emprende la escritura de un diario personal. Es así que nos adentramos en su peculiar existencia: su relación pasional y amoral con sus amantes. Y luego el peligroso triángulo sentimental en el que participa con una madre y su hija. Situación que le acarreará, posteriormente, una acusación de violación.

Por otro lado, encontramos en el diario una serie de reflexiones del autor sobre la creación y, sobre todo, sobre lo que él llama el “síndrome de Zuckerman”: que consiste en que los lectores –incluso los críticos literarios– asumen que el protagonista de las novelas es el mismo autor. Diario de un libertino es, sin dudas, un libro que se lee con verdadero deleite.


domingo 4 de octubre de 2009

PAOLO GIORDANO: La soledad de los números primos


Escribe CARLOS M. SOTOMAYOR

La novela, como me ocurre en ocasiones, aterrizó en mi velador de manera inesperada. Más aún tratándose de una ópera prima. Confieso que no tenía mayores referencias de su autor, el italiano Paolo Giordano, un joven licenciado en Física teórica. Y, confieso, además, la escasa curiosidad que me despertaba el hecho, palpable e ineludible, de que su novela, La soledad de los números primos (Salamandra, 2009), se había convertido, en poco tiempo, en un rotundo éxito de ventas: primero en Italia y, luego, a partir de su traducción castellana, en toda España. Mi interés tuvo otro derrotero. Recorríamos con Ericka la sección de novedades de una librería cuando ella dio con la novela de Giordano. Luego de revisar la contracarátula, me extendió el ejemplar y anunció, casi proféticamente: “Esta novela te va a gustar”. La adquirí casi sin pensarlo.
Conocedora de mis predilecciones literarias, no se equivocó. La novela en cuestión luce un ingrediente que me cautiva: personajes perturbados enfrentados contra un orden en el que no encajan. Y es que Giordano nos presenta a dos personajes, Alice y Mattia, quienes guardan un inenarrable secreto que convive con ellos, desde la infancia, casi como una pesada cruz. Alice sufre un terrible accidente de esquí -deporte que practicaba instigada por su padre- que le deja como secuela una notoria cojera. Y Mattia, por su parte, debe convivir con la culpa de la desaparición de su hermana gemela cuando eran niños.
A través de una prosa limpia y directa, Giordano nos va relatando ambas historias de manera paralela hasta que se entrecruzan. Surge así una íntima amistad entre ellos, una especie de necesaria complicidad en la cual guarecerse de la incomprensión del resto. Sin embargo, trasponer los límites de aquella amistad, hacia una relación sentimental, parece complicado entre estos dos personajes que, como los números primos, permanecen próximos, mas no se llegan a tocar. Una novela que atrapa desde un inicia y que presagia, en su autor, una futura entrega con iguales o mayores aciertos.


*Texto publicado en Correo el viernes 02/10/09.

jueves 17 de septiembre de 2009

Entrevista a CARLOS THORNE


Carlos Thorne expone lo mejor de su erudición al reunir sus ensayos sobre literatura en Las flechas del guerrero (Ediciones Copé, 2009). El libro abarca cuarenta años de intensa actividad ensayística.

Entrevista CARLOS M. SOTOMAYOR
Fotografía de VÍCTOR VÁSQUEZ

¿Qué le anima a reunir sus ensayos literarios?
Hay un momento en el que uno descubre, de pronto, el paso de los años. Y ese momento empuja a un escritor a recordar su pasado. Y fundamentalmente lo que ha escrito a lo largo de esos momentos en los que se entregó a la literatura con toda pasión. Pues bien, esa es la razón por la cual he reunido en este libro gran parte de mi obra ensayística: para que se difunda. Es un libro que recoge múltiples experiencias a través de cuarenta años de escritura.

En el libro reflexiona sobre el compromiso del escritor...
El escritor es testigo de su tiempo. Por eso está llamado a expresar su visión del mundo, su visión de la época. Yo creo que el escritor debe tener, de una forma u otra, un orden ético. Claro que para ser un gran escritor no se requiere que sea un moralista, al contrario. Pero lo ético es preocuparse por el hombre. Y cuando uno cuenta, relato o reflexiona sobre el hombre está aportando a la cultura, tanto de su país como del mundo, algo valioso. De otro lado, el escritor debe entretener a sus lectores para que éstos lo lean.

¿Y el lenguaje?
El escritor debe siempre estar preocupado por el manejo de la lengua que revela que es un escritor. Todos manejamos la lengua, pero el escritor le añade un plus, un ritmo interior, y también secretos pensamientos que se revelan a través de la palabra. Eso es importante. Por eso un escritor sigue siendo tal, y no un mero escribidor.

Usted señala además que el escritor debe escribir con libertad...
El escritor debe escribir siempre con entera libertad. Para decir lo que piensa sobre sí y sobre los otros. Sobre el mundo, sobre la sociedad, sobre la guerra, sobre el amor, sobre el erotismo... todo ese mundo o submundo que yace en las profundidades del alma humana.

La literatura no pretende imitar la realidad, ¿verdad?
Claro, la literatura no es imitación de la realidad, porque construye un mundo, diríamos hasta paralelo, que integra al mundo de la realidad. El escritor al construir un mundo paralelo ha interpretado esa realidad. Y esa interpretación de la realidad es válida. Porque lo que le interesa al hombre es conocerse a sí mismo, porque conociéndose a sí mismo puede conocer a los otros.

*Entrevista publicada en Correo.

HINOSTROZA: Obra reunida


Escribe CARLOS M. SOTOMAYOR

La primera vez que lo vi, no supe bien de quién se trataba. Yo era aún un adolescente, ensimismado entre libros y canciones, y aquel era, en ese preciso momento, tan sólo un individuo con el que me crucé en mi rauda salida de casa. Y quien se ofreció, muy gentilmente, a darme un "aventón" en su nada poético Volkswagen escarabajo de color naranja.

Me enteraría, horas después, que aquel amigo de mi padre, de estentórea voz y amable mirada, era el autor de un par de libros que yo, no hacía mucho, había devorado con el desbordante entusiasmo de mi caótico y desordenado apetito lector. Consejero del lobo y Contra Natura habían sido furtivamente sustraídos meses atrás de la biblioteca paterna y, junto a un walkman, unos casetes de Sui Géneris y algunos otros libros más, habían hallado cobijo en mi mochila de joven errante. Muchos poemas se volvieron, en mi caso, memorables. "Gambito de rey", por ejemplo, de donde se desprenden estos versos: "Supuse que volviendo/ agradaría a todos si es que hablaba de amor y alegría/ aunque malditas las ganas que me quedaban, pero aquí huyen/ del melancólico como del apestado en el S. XIV".

La segunda vez, no sólo sabía ya quién era: acababa de leer, casi desaforadamente, Fata morgana, una novela suya que estaba por publicarse y cuya carátula había sido diseñada por mi padre. Una estupenda novela signada por el psicoanálisis.

Rodolfo Hinostroza está próximo a cumplir setenta años (en el 2011) y el joven poeta y editor Víctor Ruiz (de Lustra editores) ha tenido la plausible idea de reunir y publicar su obra completa: que es vasta y de reconocida calidad. Su poesía, de brillante y complejo tejido verbal, no sólo se reduce a sus celebrados primeros poemarios: hay que añadir Memorial de casa grande y Nudo Borromeo y otros poemas.

Su prosa, por otro lado, también ostenta un altísimo nivel. No sólo por novelas como Aprendizaje de la limpieza y Fata morgana, que he leído con fruición, sino también por sus cuentos, que han sido reunidos en el primer volumen de sus obras completas. Han pasado muchos años desde aquella primera vez. Y, sin embargo, no puedo evitar, en cada nuevo encuentro, rememorar aquellas escenas primigenias. De la misma manera que me resultan inolvidables muchos de sus versos.

*Publicado en Correo.

ROTH: Indignación


Escribe CARLOS M. SOTOMAYOR

Todo empieza con un libro. Uno de aquellos cuya lectura, febril y apasionada, te transforma, casi sin darte cuenta, en incondicional seguidor de su autor. Descubrí a Philip Roth al leer -gracias a la recomendación de un amigo- la estupenda novela Animal moribundo. Y a partir de ese momento inicié una interminable pesquisa de sus libros: no sólo de los que fueron apareciendo posteriormente, sino de todos aquellos que conforman su celebrada bibliografía.

Philip Roth tiene 76 años y aún conserva, intacto, el incandescente fuego de la creación. La retahíla de libros que ha publicado en los últimos años no sólo demuestran que se encuentra muy activo, sino que, además, su nivel artístico, a diferencia de otros, sigue siendo alto. Su reciente novela Indignación (Mondadori, 2009) es una evidencia irrefutable de su genio. Los comentarios positivos no tardaron en aparecer, con el entusiasmo del reconocimiento sincero. John Banville ha catalogado a Indignación como su mejor libro desde La contravida. Rodrigo Fresán, por su parte, no escatima elogios en la revista Qué leer y la considera superior a las dos anteriores: Elegía y Sale el espectro.

En Indignación, Roth hace gala de sus mayores virtudes: aquel estilo reflexivo a través del cual nos introduce en los oscuros meandros de la condición humana. El protagonista de esta novela, Marcus Messner, natural de Newark, es un estudiante que intenta aferrarse a su particular individualidad. Huye de un padre sobreprotector y se instala en Ohio, en cuya universidad conoce y se enamora de una díscola y bella joven que lleva a cuestas un intento de suicidio.

Roth ha señalado en una entrevista que "cada narración surge de un personaje en una situación inédita para la cual no está preparado". El caso de Marcus no es la excepción: él tendrá que enfrentarse a una serie de hechos que lo desestabilizarán y lo conducirán, de alguna manera, a un desenlace inesperado. Una novela trepidante, sin duda, de aquellas que te subyugan, que te arrastran a una autoconfrontación sin tregua.

*Publicado en Correo.

Entrevista a ENRIQUE VERÁSTEGUI


En 1971, un jovencísimo Enrique Verástegui irrumpió en la escena literaria local con En los extramuros del mundo, poemario que fue celebrado por la crítica. Casi 40 años después, el poeta cañetano manifiesta cierto desagrado cuando sólo le recuerdan aquella obra, pues asegura que sus demás libros también son importantes. Teoría de los cambios (Sol negro, 2009), su más reciente poemario, le da la razón.

Entrevista CARLOS M. SOTOMAYOR
Fotografía de VÍCTOR VÁSQUEZ

Tu tendencia renacentista está presente también en este libro...
Creo que vivimos un cambio de época, y que es necesario dar dirección a esa época a través de la literatura, a través del arte, a través de la ciencia. Y desde ese punto de vista, yo no estoy apartado de eso; por el contrario, estoy inmerso en la búsqueda y en la postulación de un nuevo hombre, de una nueva ciencia y de un nuevo arte.

¿Cómo así decides darle voz al matemático chino Ch'in Chiu-Shao?
Estaba leyendo un libro de ciencia de la Alta Edad Media y me encuentro con que el inventor del cero había sido un matemático chino en el siglo XIII más o menos. Entonces decidí darle voz poética y voz mística a este matemático chino.

En uno de los poemas mencionas tu poemario En los extramuros del mundo con cierto desdén. ¿Cómo es tu relación ahora con ese primer libro?
Mira, lo que pasa es que he publicado tantos libros, como el proyecto de Ética, que está conformado por cuatro volúmenes, además de otros libros como Ensayo sobre ingeniería, que me resulta ligeramente fastidioso cuando alguien me cita el primer libro y no me cita los otros libros. Como si no hubiera trabajado lo mismo en otros libros.

En este último poemario también mencionas a Sologuren...
Fue un poeta que admiré porque escribió buena poesía. Y lo admiré tanto como a Wáshington Delgado, a Romualdo, a Chariarse, en fin, a toda la generación del 50. Y lo cito a él como un símbolo de los años 50.

¿Crees que tu poesía no es reconocida en su justa dimensión? Te lo pregunto por el verso en el que dices: "Cuántos siglos deberán pasar/antes de que la muerte sea finalmente vencida,/ y mis obras glorificadas".
Bueno, es un decir. Lo que yo busco es amistad, alegría, pasión por la vida. Eso es lo que busco. Lo otro es secundario.

¿Por qué es importante para ti la escritura?
Es importante porque es mi modo de expresión, mi modo natural de expresarme. Es importante porque en la escritura se razona lo que no se puede razonar en el nivel ágrafo. Y, por otro lado, es una extensión de mi cuerpo. No puedo vivir sin la escritura. Me parece impensable que no escriba.

¿De dónde surge el misticismo que impregna tu obra poética?
Ah, eso surge en la adolescencia, cuando descubro a San Juan de la Cruz y empiezo a leerlo. Y lo leo toda mi vida. Lo mismo que a Teresa de Ávila. Y también porque en el fondo todo el motor de mi vida es una pasión mística, es una búsqueda del absoluto a través de la poesía. Una búsqueda de Dios a través de la poesía.

HORA ZERO
Formaste parte de Hora Zero, siendo el benjamín del grupo. ¿Qué recuerdas de esa época?
La recuerdo con mucha ilusión. Fue la época de mi adolescencia. Fue la época en la que buscaba hacerme un destino en la vida, un destino que yo buscaba se plasmase a través de la escritura, de la poesía, del arte. Y que finalmente se plasmó gracias a Hora Zero.

*Entrevista publicada en Correo.